Enfrentar una pandemia es una experiencia nueva para muchos profesionales de la salud y adicionalmente esta experiencia tiene un valor agregado que es la comunicación global, lo que la convierte en un pro y un contra si no sabemos administrarla de la forma más correcta. Si bien es cierto la comunicación global nos puede facilitar tomar medidas preventivas ante las lecciones aprendidas de otros países también puede potencializar un estrés crónico vicario.  El constante bombardeo de información fuerza al cerebro hacia un estado de alerta incesante, reforzando de esta manera el estrés crónico. En muchas ocasiones este estrés se encuentra infra diagnosticado, dado que la persona se habitúa a vivir con él, pero ante un estímulo adverso como puede ser la alerta de pandemia, los síntomas podrían exacerbarse y desencadenar en complicaciones físicas y emocionales.

Esta situación inusual que vivimos puede resultar para algunas personas una oportunidad de cambio positivo, pero para otras es sinónimo de un evento disruptivo en el ciclo vital, contemplando aspectos relacionados con la interacción con los seres queridos, oportunidades, recarga o déficit laboral, así como la salud financiera.

Un alto porcentaje de la población somos resilientes ante el estrés y probablemente puedan sobrellevar esta situación, pero algunos pueden experimentar un miedo intenso ante el contexto y es aquí donde la “huella” psicológica puede superar la “huella” médica.

Un estudio realizado por el Departamento de Psicología Médica del King’s College de Londres, recalca aspectos relevantes a partir de una revisión realizada para conocer el impacto psicológico de cuarentena.  En el mismo resalta la importancia de tomar las precauciones tanto durante y post cuarentena, evidenciando que los estresores después de la cuarentena suelen ser  la angustia socioeconómica, el cual es un factor de riesgo para los síntomas de trastornos psicológicos como  enojo y ansiedad, inclusive varios meses después de pasado este período. Recalca que, en muchas ocasiones, aunque exista algún tipo de asistencia financiera se experimenta una sensación de insuficiencia o que la ayuda llega demasiado tarde y por tanto pueden llegar a sentirse agraviados, por lo que puede generar conflictos entre las personas con quienes se convive.

Otra secuela asociada es el estigma para los contagiados, que suele presentarse después de la contención del brote, inclusive llegando en ocasiones a provocar rechazo por parte de familiares y conocidos en los casos que fueron expuestos o profesionales de la salud que trabajaron con la población afectada. Refiere que “Participantes en varios de los estudios informaron que otros los trataban de manera diferente: evitándolos, retirando invitaciones sociales, tratándolos con miedo y sospecha, y haciendo comentarios críticos”. En este punto es importante comprender la situación tanto de quienes ejecutan el distanciamiento, así como quienes se ven afectados por este actuar, de manera que no se personalice y no aumente la tensión familiar.

El artículo anteriormente mencionado también recalca el concepto del altruismo como el “sentir que otros se beneficiarán de uno, puede hacer que las situaciones estresantes sean más fáciles de soportar¨. Evidentemente esta percepción podría ser más beneficiosa que las conductas de compulsión patológicas, por lo cual es sumamente importante fomentar acciones preventivas ante estos factores mencionados con el fin de contener la exacerbación de enfermedades mentales que puedan verse asociados a la pandemia.

Es por tanto que la huella psicológica del coronavirus a nivel individual va a depender de la actitud con la que afrontemos esta situación y la red de apoyo que se construya. Por esto es muy importante, considerar cuatro habilidades fundamentales recomendadas por Matthew Mckay, para reducir las dimensiones del “oleaje emocional” y poder controlar las emociones, las cuales son: 

  1. La tolerancia al malestar
  2. La atención consciente (mindfulness)
  3. Las destrezas de regulación emocional
  4. La eficacia interpersonal desarrollar nuevas herramientas para expresar las creencias y necesidades, establecer límites y negociar soluciones a los problemas, al tiempo de proteger las relaciones y tratar a los demás con respeto.

Respiración

Es importante acudir a un profesional de psicología para trabajar el desarrollo de dichas estrategias. Por otra parte, se brinda un listado de algunos ejercicios prácticos:

  • Concéntrese en realizar algunas de las actividades recreativas que ha dejado de lado por afrontar la cotidianidad.
  • Establecer una rutina de ejercicios en su casa.
  • Dibujar, pintar, escribir, leer un libro, manualidades, sembrar, entre otros.
  • Retomar algún proyecto recreativo.
  • Tener un horario específico para el trabajo remoto.
  • Controle la Respiración. Respiración alterna y la respiración abdominal.
  • Ponga en práctica estrategias de meditación, busque un lugar relajado por 20 minutos.
  • Elabore ejercicios de visualización: concentrarse en determinadas imágenes mentales que permitan a nuestra mente serenarse y olvidarse de lo que nos preocupe o cause temor.
  • Si la crisis continua, mantener una bolsa de papel a mano: La persona que esté sufriendo la crisis de ansiedad deberá inspirar profundamente por la nariz y expirar lentamente por la boca hasta que se haya tranquilizado.
  • Recuerde siempre mantener una lista de pensamientos positivos recurrentes nos ayudará a detener los pensamientos angustiosos.Si sus crisis es recurrente comunicarse con un especialista en salud mental.
  • Se debe beber agua cada hora o cada 45 minutos para mantenernos correctamente hidratados y que nuestro cerebro funcione al 100%. Dado que nuestro cerebro depende de la correcta hidratación para funcionar de forma eficaz.

Producido por: 
M.Psc. Paula Picado
Supervisión de Psicología de Casa JAGUAR

Referencias

Lancet 2020; 395: 912–20 Published Online February 26, 2020. Department of Psychological Medicine, King’s College London, London, UK (S K Brooks PhD, R K Webster PhD, L E Smith PhD, L Woodland MSc, Prof S Wessely FMedSci, Prof N Greenberg FRCPsych, G J Rubin PhD) Correspondence to: Dr Samantha K Brooks, Department of Psychological Medicine, King’s College London, London SE5 9RJ, UK samantha.k.brooks@kcl.ac.uk.

THE DIALECTICAL BEHAVIOUR THERAPY SKILLS WORKBOOK, Practical DBT Exercises for Learning Mindfulness,, Interpersonal Effectiveness, Emotion Regulation & Tolerance, 2020 Matthew McKay, Jeffrey C. Wood, Jeffrey Brantley New Harbinger Publications, INC.