En el contexto actual la incertidumbre está presente, dado que las rutinas y condiciones de vida a las que se estaba acostumbrado han variado significativamente. En consecuencia, es probable que, algunos días, las personas sientan un mayor riesgo de sufrir una recaída.

Las presiones asociadas a la pandemia del coronavirus nos exponen a una mayor vulnerabilidad emocional, dado que la angustia, el estrés y la ansiedad, a veces, tienden a sobrepasar nuestro estado de ánimo, o en otras palabras, “a bajar nuestras defensas emocionales”.

Las recaídas suelen presentarse ante situaciones de alto riesgo, internas o externas, lo cual representa para la persona una amenaza y la impulsan a retomar el consumo de la sustancia psicoactiva (tabaco, alcohol, entre otras) que previamente consumía.

Por lo tanto, no sería extraño que en estos momentos puedan sentir que ese autocontrol o motivación que los ha llevado a no consumir durante mucho tiempo, está perdiendo su fuerza.

Pues bien, si se siente identificado con lo que están leyendo, es importante que recuerde que tener una recaída no necesariamente implica que la persona debe o va a volver a los niveles de consumo que tenía previamente a la abstinencia. Dicho de otro modo, una recaída no implica un “permiso” para continuar el consumo de la sustancia y dejar de lado todo el esfuerzo que han realizado durante mucho tiempo. 

A continuación, repasaremos algunos indicadores que presentan las personas que están en un mayor riesgo de tener una recaída. También, daremos algunas recomendaciones para que puedan prevenirla. Recuerde que cada día que se mantienen sin consumir sustancias psicoactivas, gana salud física y emocional, por lo que vale la pena que se mantenga en ese camino que brinda tanto bienestar. 

¿Cómo saber si estoy propenso a una recaída?

Cuando las personas sienten que su motivación para mantenerse en abstinencia cambia, y se sienten nuevamente atraídos al consumo de alguna sustancia psicoactiva, como el alcohol o el tabaco, inevitablemente empiezan a realizar cambios. Lo anterior, es necesario que lo tenga presente, para que en caso de que se identifique que está presentado algunos de ellos, busque apoyo profesional y retome cuanto antes su objetivo de mantenerte en abstinencia.

Aunque es conocido ampliamente que las circunstancias actuales, asociadas a la pandemia mundial por la enfermedad del COVID-19, para muchas personas son muy estresantes, esta situación no debe ser una excusa para que baje la guardia y no vea las señales previas a una recaída.

¿Cuáles son los cambios previos a una recaída?

Algunos de los cambios que presenta una persona antes de una recaída son los siguientes:

  • Pérdida de interés por continuar el tratamiento y seguimiento profesional: es cuando inventan excusas para no acudir o alargar las citas de control; o bien, cuando evitan asistir a las reuniones de los grupos de apoyo, tales como Alcohólicos Anónimos.
  • Exceso de confianza: podríamos resumirlo en “bajar la guardia” en torno a la necesidad de mantenerte alerta ante aquellas situaciones (personales y ambientales) que generan riesgo para un nuevo consumo.
  • Pensamientos asociados al consumo: es cuando invierten tiempo para recordar o fantasear con un posible consumo, con quiénes lo harían, en dónde, en qué circunstancias, entre otras. Cuando dan pie a estos pensamientos, abren la posibilidad de normalizar el consumo y no ven los riesgos (personales, familiares, laborales, entre otros) de volver a consumir. Estos pensamientos, son una especie de coqueteo emocional con la sustancia psicoactiva.
  • Evitas las actividades y relaciones saludables: cuando una persona deja de consumir sustancias psicoactivas sufre un cambio en su estilo de vida. Una de las señales que se presentan previo a una recaída es el abandono de todas las actividades y la relación con las personas que están asociadas a hábitos saludables; por ejemplo, dejan de practicar actividad física, no comen saludablemente, evitan la relación con su familia y amigos no consumidores, entre otras. Todo esto se da porque la prioridad en su mente es iniciar de nuevo el consumo.  

¿Qué puedo hacer para evitar una recaída? 

Para evitar una recaída puede poner en práctica las siguientes acciones:

  • Evite situaciones de riesgo: una de las principales recomendaciones para evitar una recaída es evitar asistir a actividades y tener contacto con personas que mantienen un consumo activo de las diferentes sustancias. Lo mejor es rodearse de personas que no consuman y participar en actividades saludables, donde puedan recrearse sin necesidad de acudir al uso de sustancias psicoactivas.
  • Busque apoyo profesional: esto, para que lo orienten y apoyen en analizar la situación que está viviendo, lo cual potencia su capacidad personal para seguir en abstinencia.
  • Identifique sus sentimientos y emociones: el autocontrol emocional le permitirá disminuir los riesgos de volver al consumo. Esto se debe a que en otro momento tenía la tendencia de canalizar sus presiones emocionales a través de consumo.
  • Cuide sus decisiones: por más pequeñas que sean deben estar atentos a las decisiones que toman, por ejemplo: pensar que “por fumar un cigarro no me va a pasar nada”, puede desatar un consumo mayor.
  • Participen en grupos de apoyo: la asistencia a los grupos basados en los 12 pasos, como Alcohólicos Anónimos o Narcóticos Anónimos, fortalecerá sus procesos de abstinencia. Inclusive si estos son virtuales.

Recuerde que la recaída no es sinónimo de fracaso, si en algún momento recae pueden aprender de la experiencia y buscar apoyo para retomar el estilo de vida saludable que tenían previamente. No olvide que la opción de salir adelante siempre está abierta.

 

Texto: Licda. Tania Palacios Alfaro, Trabajadora Social 
Validación técnica: MSc. Wendy Mora Castro, Unidad Técnica

Última actualización: 29 de julio, 2020.